
Recuerdo aún cuando iba a dejar la primaria para pasar a la secundaria. Sólo el pensamiento de convertirme en uno de esos “viejos” sentados a la orilla de las jardineras, serios y callados, era alarmante. No podía ni imaginar ya no ver ni oir a los niños corriendo durante el recreo y expresando su alegría y emociones sin percatarse del volumen de su voz.
Pero inevitablemente me convertí en una de ellos.
En los 40 años que he vivido, he aprendido que cada
etapa de la vida tiene su propia belleza y sus propios retos.
La vida es una oportunidad para descubrir, gustar,
aprender y crecer. El que seamos felices depende de cuán dispuestos
estemos a aceptar esto y a fluir en ella y con ella, en lugar de resistirnos y
luchar en contra de una corriente que no puede ser detenida: la vida.
Un día escuché a mis padres recordar con mucha
ternura todos los bellos sentimientos que experimentaron al colocar a su primer
bebé (yo) sobre su pecho. Traer a memoria su diminuto tamaño: ¡Sólo
45 cms. y 5.5 lbs.!, … y la sensación tan maravillosa de ser padres y tener a
esa pequeña creatura para amarla y cuidarla. Ahora he disfrutado yo la
misma experiencia, y he sostenido a mi único hijo, tan pequeño (43cms., 3.7
lbs.) que podía colocarlo en mi antebrazo izquierdo (mido 1.52m.), sosteniendo
su cabecita contra mi pecho y sus pies en mi mano, mientras cocinaba con
la mano derecha.
He podido experimentar la dicha de darle de mamar,
la emoción de ver salir sus dientes, la alegría de enseñarle a caminar, a
hablar, a leer, e escribir, a sumar y restar, y de estar allí cuando logró
flotar en el agua y mantener el equilibrio de su bicicleta.
Con él, quien ya está por celebrar su decimosegundo
cumpleaños, he redescubierto la vida, y he experimentado la emoción de lo nuevo
y la alegría de vencer los retos de la vida en unidad.
A los 40 años, aún tengo la dicha de tener a mis
dos abuelos maternos, un hombre de pelo totalmente blanco, de 94 años de edad,
y una mujer muy trabajadora, que hasta sus 83 años empieza a considerar si
dejarse las canas o seguir usando tinte. El 1. de septiembre, si Dios se los
concede y permite, celebrarán 67 años de casados.
Habiendo enterrado a mi padre a sus 57 años, por
muerte en un accidente de motocicleta, y habiendo pasado por diversos
sufrimientos muy dolorosos (entre ellos el divorcio), la vida sigue
ofreciéndome oportunidades, enseñanzas y respuestas.
He llegado a entender que la seriedad que
caracterizaba a aquéllos “viejos” de la secundaria a quienes yo veía de
pequeña, no es más que el resultado de la pérdida de la inocencia y la fe en la
vida.
Es algo como una vejez prematura, llamada “madurez”
para su propia justificación. Pero en realidad es una mezcla de tensión e
impotencia, egoísmo y frustración, debido a las exigencias y presiones de la
sociedad.
La gente que realmente ha logrado madurez es gente
apacible, sabia, llena de misericordia, comprensión y paciencia, que no sólo
cuenta con un consejo y una palabra justa en un tiempo oportuno, sino con un
toque de alegría auténtica, resultado de la fe que su propia vida testifica.
La vejez es una edad de “decadencia”. Muchos
pierden la vista, el oído y la agilidad paulatinamente, y van experimentando la
amargura de la pérdida de independencia y autosuficiencia. Lo cual me
trae a escribir estas líneas.
Un estudio del Hospital Clínico Quirúrgico
"Hermanos Ameijeiras" de La Habana, Cuba, (por Zarragoitia Alonso
I.) concluye lo siguiente:
"De
todas las etapas evolutivas, es la vejez la que más aprehensiones provoca
en los seres humanos pues comienzan a perderse, de manera progresiva,
diferentes capacidades, tanto intelectuales, como físicas, comenzando a ser evidentes
a partir de los 60 años. La Organización Mundial de la Salud define la vejez
como el período de la vida en que el menoscabo de las funciones mentales y
físicas se hacen cada vez más manifiestos en comparación con períodos
anteriores."
En otro párrafo explica: "En el mundo actual existe un elevado y alarmante incremento de los trastornos mentales. Los trastornos psiquiátricos suponen el 12,5% de las enfermedades de nuestro planeta. El porcentaje de trastornos mentales sobrepasa al cáncer y a las enfermedades cardiovasculares. Además, la depresión es ya la primera causa de incapacidades en el mundo."
Hace tan solo cuatro años, este hombre cano, mi
abuelo, quien con su perseverancia y diligencia logró evitar tanto la caída del
pelo como la gordura, aún estaba levantando pesas. Y el día de hoy
todavía conduce automóvil.
Hace tan solo un año, su querida esposa todavía se
encargaba de todo en la casa ella sola: lavado y planchado de ropa,
cocina, limpieza, idas al mercado, costura, …
Sin embargo, ya hace 5 años que noté que era
necesario invertir los papeles.
Estas dos maravillosas personas (padres de 3 hijos,
abuelos de 8 nietos y bisabuelos de 11 bisnietos), que siempre estuvieron
allí: colocando una toalla húmeda sobre mi frente afiebrada, trayendo una
bebida caliente para aliviar el cólico menstrual, o levantándose de la cama en
la noche para auxiliarme en la carretera por un problema mecánico, ahora
necesitaban que alguien hiciera por ellos lo que ellos hicieron toda su vida
por sus seres queridos: Llevarlos al
dentista, a la farmacia, al supermercado, o simplemente a disfrutar un helado,
o una carnita asada, o a visitar a un pariente que festejaba su cumpleaños o
estaba enfermo. Escucharlos, darles un consejo, enseñarles algo acerca de
la nueva tecnología, compartir una película o sostener una plática importante
para ellos.
Especialmente en estos últimos años he sido testigo
de varias tormentas que golpearon fuertemente sus vidas (que no fueron las
únicas, ni las primeras) y aceleraron el proceso de desgaste físico y
emocional; con todo, he sido testigo también del poder del amor y de su
triunfo sobre el egoísmo, la desesperación, la tristeza, el odio, y tantas
otras cosas que se presentan como solución fácil y rápida, no siendo nada más
que el final absoluto de lo que un día fue, y de lo que pudo haber sido.
De no haber sido por su amor y apoyo en las etapas
dolorosas de mi vida, tal vez yo tampoco estaría escribiendo este
artículo. El amor es una luz desestimada, una fuerza subestimada y un
poder real menospreciado, porque tiene la capacidad de contrarrestar el frío
invernal de la sociedad dirigida a amontonar posesiones, fama y dinero.
Los hechos demuestran que muchas personas al
jubilarse o llegar a la tercera edad caen en depresión, mayormente si se trata
de deportistas o artistas famosos. Ya con este precedente muchos han
tomado cartas en el asunto y han entendido el giro que hay que darle a las
cosas. (Véase el caso de Michael J. Fox, Elton John, Madonna, Juan Luis
Guerra o Leonardo DiCaprio).
Personalmente creo que más que sólo llenar nuestras vidas de actividades, lo que todos necesitamos es definir: ¿Somos lo que somos por lo que hacemos o hacemos lo que hacemos por lo que somos?
Mientras nos valoremos por lo que hacemos, vamos a
tener grandes conflictos al verse nuestra capacidad alterada. Y no tiene
que ser por la vejez: un accidente, una enfermedad, cambios económicos, …
Muchos casos de suicidio o muerte prematura por
abuso de calmantes se deben precisamente a relaciones inestables, trabajos
inestables, vidas conflictivas, y falta de paz y satisfacciones duraderas, en
la mayoría desde su niñez, como en el caso de Kurt Kobain (27), Jimy Hendrix
(28) o Anna Nicole Smith (40). O desde su juventud, como: Elvis Presley
(42), Freddi Prinze (23) y Vincent van Gogh (37).
Jamás en mi vida había visto a mis abuelos
tan enamorados. El no poder estar ocupados en cosas triviales los ha
obligado a enfocarse en las profundas, y valorarlas como nunca antes habían
podido hacerlo.
¡Cuán bueno es, a esa edad, saber que hay alguien a
tu lado que sobe tu cabeza, que te traiga agua, que llame al médico; que te
abrace y te hable con dulzura; que te escuche y recuerde contigo las alegrías
de la juventud, y te haga saber que NO ESTAS SOLO!
¡Cuánta gente escoge la soledad porque decide no
perdonar! ¡Cuánta gente se aísla en su soberbia, prescindiendo de toda
ayuda y compañía porque no tolera a otro ser humano cerca de ella!
¡Cuánta gente se encierra en su impotencia!
Los estudiosos en la materia hablan de
problemas depresivos desde falta de apetito e insomnio, hasta pérdida de la
memoria, demencia o suicidio.
Otro artículo que ha estudiado la relación entre la
depresión y el climaterio nos dice: “Los cambios hormonales, no son totalmente
responsables de las alteraciones de la salud mental en la mujer, quien se
vuelve más vulnerable a factores de riesgo, sociales, familiares, de pareja y
abuso de sustancia.”
“La triada cognitiva, que en el caso del depresivo se encuentra
caracterizada por un estilo cognitivo negativo; es decir, una forma pesimista
automática (inconsciente) de interpretar las experiencias, incluye: a) el
concepto disfuncional de sí mismo -baja autoestima-, b) percepción negativa de
sus relaciones interpersonales, y c) pronósticos fatalistas.
Los esquemas cognitivos o sistema de creencias del individuo
incluyen recuerdos, valores, deseos, expectativas, reglas, etcétera. Forman un
filtro a través del cual la persona matiza la percepción de sí misma, su
realidad y el futuro. En la depresión
se distorsionan las creencias, y se altera en consecuencia la percepción del
individuo.
Es importante discernir entre conocimiento y creencia: el primero
responde a la razón, a la lógica, a lo objetivo, mientras que la creencia,
asociada a los afectos y a la emoción, es irracional y subjetiva.” (parte resaltada en “negrita” por la autora para atención del lector.)
Tomado de:http://sersame.salud.gob.mx/depresion_cap1.htm
Hay que ser muy cautelosos en cuanto a los “juegos
emocionales” de las mujeres. Hay que diferenciar claramente entre una
mujer sensible y emocionalmente débil; sinceramente triste, sola o preocupada,
y una que se hunde irracionalmente
en sus propios sentimientos, negándose a abrirse a la dulce realidad que le
sonríe con toda clase de cosas buenas: salud, amor, estabilidad económica.
¡Qué bueno es sembrar amor para cosechar
amor! ¡Qué bueno es prever para no lamentar! ¡Qué bueno es cuidar
nuestros hábitos y decisiones tempranamente, para alargar nuestra felicidad en
este mundo!
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan
los día malos y lleguen los años (vejez), de los cuales digas: no tengo en
ellos contentamiento.” Ecl. 12:1
Esto fue lo que les sucedió a estas personas, que
no tuvieron qué ni quién las sostuviera para soportar sus dolores y sus penas,
y terminaron con ellas quitándose la vida o perdiéndola por exceso de
antidepresivos, dejando sólo su recuerdo detrás de ellas:
- Pedro Armendrariz, actor
cinematográfico, de 51 años, por cáncer
- Ernest Heminghway, escritor, de
62 años, Alzheimer
- Tschaikowski, compositor, de 53
años, (se presume suicidio debido a ataques intelectuales)
- Boyer, actor, de 79 años,
sobredosis de antidepresivos debido a la pérdida de su esposa,
- Luis Ocaña, ciclista, de 49 años,
problemas económicos y Hepatitis C,
- Emilio Salgari, escritor, de 49
años, problemas económicos
- James Whale, director
cinematográfico, problemas económicos, de 67 años
- Primo Levi, escritor, de 68 años
(su muerte aún es un misterio no resuelto)
Varios estudios realizados en relación a la
depresión en la tercera edad confirman que las causas más comunes para la
depresión son: enfermedades serias (cáncer, Alzheimer, etc.), falta de
autoestima (sentirse inútiles o abandonados) y problemas familiares
(separación, falta de contacto con la familia, etc.).
¿Cuántas de esas enfermedades que provocan tanta
depresión son el resultado de exceso de alcohol o de tabaco, de una dieta
desbalanceada, de exceso de trabajo, de desvelo o falta de ejercicio?
¡Qué bueno es vencer la hostilidad para poder
abrazar lo bello de la vida aun en esa última etapa! Tener
una mirada dulce cerca. Una voz tierna. Ojos, oídos y manos
comprensivas y compasivas: Amor que no permite perderse en el dolor, (y
no me refiero únicamente a un cónyuge).
Amor; su presencia o su ausencia hacen una gran
diferencia.
“La súbita pérdida de productividad y la
interacción social pueden hacer a una persona sentirse desolada e inútil para
la sociedad … no te lo tomes a la ligera. Ofrece tu ayuda a esa persona.
… Muéstrale que te importa, escúchala, y dale esperanzas.
Si eres un familiar o un amigo, organiza a los otros familiares para
hacer visitas regularmente, habla de los tiempos felices, haciéndole ver a la
persona lo bonita que es la vida y lo que aún le queda por hacer. Esos
sentimientos pueden cambiarse, …”
Lukor.com
“Mary Woodrum, viuda de unos cincuenta y cinco años
de edad, se mató esta mañana lanzándose desde su apartamento en una calle del
norte de Chicago. Antes de tirarse al vacío, había visto al conserje del
edificio trabajando en otra ventana a 9 metros de distancia, al otro lado
del patio. La señora Woodrum lo saludó con la mano. El le respondió
el saludo. Y luego ella se lanzó a la muerte. Sobre su bien
ordenado escritorio, la señora Woodrum dejó esta nota: “No puedo resistir
ni un día más esta soledad. El teléfono no suena. No hay cartas en mi
apartado. No tengo amigos.” En el sexto piso de la misma casa de
apartamentos de aquella gran ciudad vive la señora Jenkins, otra viuda.
La señora Jenkins dijo a los reporteros: -Ojalá yo hubiera sabido que
estaba tan sola. La hubiera visitado. Hubiéramos podido ser amigas.-“
Tomado del libro “De Mujer a Mujer”, de Eugene Price
Un día tú y yo estaremos allí. Envejeceremos,
perderemos nuestras habilidades, cambiaremos de actividades, … ¡Qué no nos
falte entonces quien diga: Hoy quiero hacer por él o ella, lo que un día
hizo por mí!
¡Qué no nos falten los buenos recuerdos y las
memorias que llenen nuestros pensamientos y endulcen nuestro corazón en esa
sala, en ese jardín, en esa mecedora o en esa cama, en donde podamos esperar
con alegría y paz nuestra partida, para recibir con gran felicidad el premio
que se nos ha de otorgar por todo mérito! Y esa vida perfecta en la cual
no existirán el dolor, la vejez ni la enfermedad.
Asegurémonos de llevar el amor con nosotros, a lo
largo de todo el camino, para no terminar en una habitación llena de lamento,
remordimiento o resentimiento, desesperación y desconsuelo.
El artículo de “Percepción de relaciones sociales
en la jubilación” dice: “Siguiendo el modelo que la Teoría de la Desvinculación sostiene, las
personas, se retiran de la sociedad por la ruptura de las relaciones sociales,
por el cese de las funciones y por una reducción del compromiso con las normas
y valores.
La vejez así planteada, puede percibirse como una pérdida, y esa ruptura
en lo que respecta a las relaciones sociales, está determinada por la
conjunción de una serie de factores tales como el alejamiento de las relaciones
personales establecidas en el trabajo (con la pérdida del rol laboral), la
carencia afectiva percibida en cuanto a la relación con los hijos (nido vacío),
y la escasez en lo que se refiere a las relaciones con parientes y amigos que
se van dejando por el camino como consecuencia de la distancia o la muerte. Así
vista, la vejez, implica una transición negativa hacia la soledad y el
desconcierto, de tal manera que para
su adecuada adaptación las personas deberán reestructurar muchas de sus rutinas
diarias y reorientar sus estructuras cognitivas y conductuales hacia patrones
diferentes de comportamiento para una mejor integración y socialización en la
etapa que están viviendo.” (“negrita” y subrayado por la autora para atención del lector).
La vejez puede ser el tiempo de más paz para
observar y disfrutar lo logrado. Y un tiempo de buena cosecha de lo
sembrado. Vivamos a conciencia para evitar tragedias que pueden ser
evitadas, y vivamos dando lo que un día queremos recibir.
¡Disfrutemos cada etapa en su momento! La
vida tiene un orden perfecto, y sólo respetándolo lograremos felicidad
verdadera y duradera! Enfoquémonos en todo lo bueno y desechemos todo lo
negativo y destructivo.
¿Queremos amor? ¡Demos amor!
¡Amemos!
"Mantén tu mirada dirigida hacia la luz del Sol y no podrás ver la sombra."
Helen Keller
Canciones:
E. Humperdinnck: "We fell in love"; "Just say I love her"; "How I love you"
Eric Camen: "All by myself"
J. Mathis: "I´m glad there is you"
J. Iglesias: "Momentos"
Nat King Cole: "All by myself"
La Perla de gran Precio
Todos la llevamos dentro,
muy allá en el centro.
Tememos;
del dolor huimos,
las lágrimas evitamos
y con ello el amor apagamos.
Es tan tierno, tan frágil, …
Cuidarlo no es fácil.
Es el corazón,
al que a veces dominamos con la razón.
¿Para qué nos lo habrá dado el Creador?
Fue única y solamente para el amor.
Por eso no es de
piedra,
pues ésta se quiebra.
Ni de hierro ni de madera.
No es para tratarlo de cualquier manera.
Es delicado y sensible,
pero invencible.
No se suponía
que entre orgullo, egoísmo y envidia anduviera,
sino siempre
rodeado de amor perfecto estuviera.
Es por ello que El mismo con tanto amor lo cuida,
dejándonos como prueba fehaciente
Su propia vida.
Nos lo dio del material más fuerte
que resiste hasta la muerte.
Tememos, sufrimos, lloramos, …
tantos sentimientos experimentamos.
Es que estamos tomando conciencia
del amor, la aún no descubierta ciencia.
El lo cuida;
con Su sabiduría lo guía.
Con toda ternura
lo llena de dulzura.
En el dolor
sobreabunda Su amor,
para que en el alma
gobierne Su calma.
Su consuelo nos guía al perdón,
recordándonos: “tienes corazón”.
Es de carne,
no debes maltratarle.
Es fuerte y resiste,
pero sólo en el amor existe.
La piedra con el cincel
se quiebra;
El hierro se oxida y se dobla;
la madera se pudre, se quema o envejece,
pero el corazón, en vida eterna permanece.
Al corazón sólo uno le da forma,
el que cada día lo embellece y transforma.
La perla de gran precio,
para Dios de gran aprecio,
pues nada puede igualar su valor:
sólo ella guarda el amor.
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