jueves, 24 de enero de 2019


Imagen relacionada

























          Recuerdo aún cuando iba a dejar la primaria para pasar a la secundaria.  Sólo el pensamiento de convertirme en uno de esos “viejos” sentados a la orilla de las jardineras, serios y callados, era alarmante. No podía ni imaginar ya no ver ni oir a los niños corriendo durante el recreo y expresando su alegría y emociones sin percatarse del volumen de su voz.
Pero inevitablemente me convertí en una de ellos.

En los 40 años que he vivido, he aprendido que cada etapa de la vida tiene su propia belleza y sus propios retos.
La vida es una oportunidad para descubrir, gustar, aprender y crecer.  El que seamos felices depende de cuán dispuestos estemos a aceptar esto y a fluir en ella y con ella, en lugar de resistirnos y luchar en contra de una corriente que no puede ser detenida: la vida.

Un día escuché a mis padres recordar con mucha ternura todos los bellos sentimientos que experimentaron al colocar a su primer bebé (yo) sobre su pecho.  Traer a memoria su diminuto tamaño:  ¡Sólo 45 cms. y 5.5 lbs.!, … y la sensación tan maravillosa de ser padres y tener a esa pequeña creatura para amarla y cuidarla.  Ahora he disfrutado yo la misma experiencia, y he sostenido a mi único hijo, tan pequeño (43cms., 3.7 lbs.) que podía colocarlo en mi antebrazo izquierdo (mido 1.52m.), sosteniendo su cabecita contra mi pecho y sus pies en mi mano,  mientras cocinaba con la mano derecha.
He podido experimentar la dicha de darle de mamar, la emoción de ver salir sus dientes, la alegría de enseñarle a caminar, a hablar, a leer, e escribir, a sumar y restar, y de estar allí cuando logró flotar en el agua y mantener el equilibrio de su bicicleta.
Con él, quien ya está por celebrar su decimosegundo cumpleaños, he redescubierto la vida, y he experimentado la emoción de lo nuevo y la alegría de vencer los retos de la vida en unidad.
A los 40 años, aún tengo la dicha de tener a mis dos abuelos maternos, un hombre de pelo totalmente blanco, de 94 años de edad, y una mujer muy trabajadora, que hasta sus 83 años empieza a considerar si dejarse las canas o seguir usando tinte. El 1. de septiembre, si Dios se los concede y permite, celebrarán 67 años de casados.


Habiendo enterrado a mi padre a sus 57 años, por muerte en un accidente de motocicleta, y habiendo pasado por diversos sufrimientos muy dolorosos (entre ellos el divorcio), la vida sigue ofreciéndome oportunidades, enseñanzas y respuestas.
He llegado a entender que la seriedad que caracterizaba a aquéllos “viejos” de la secundaria a quienes yo veía de pequeña, no es más que el resultado de la pérdida de la inocencia y la fe en la vida.
Es algo como una vejez prematura, llamada “madurez” para su propia justificación.  Pero en realidad es una mezcla de tensión e impotencia, egoísmo y frustración, debido a las exigencias y presiones de la sociedad.
La gente que realmente ha logrado madurez es gente apacible, sabia, llena de misericordia, comprensión y paciencia, que no sólo cuenta con un consejo y una palabra justa en un tiempo oportuno, sino con un toque de alegría auténtica, resultado de la fe que su propia vida testifica.
La vejez es una edad de “decadencia”. Muchos pierden la vista, el oído y la agilidad paulatinamente, y van experimentando la amargura de la pérdida de independencia y autosuficiencia.  Lo cual me trae a escribir estas líneas.  

Un estudio del Hospital Clínico Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras" de La Habana, Cuba, (por Zarragoitia Alonso I.)  concluye lo siguiente:

"De todas las etapas evolutivas, es la vejez la que más  aprehensiones provoca en los seres humanos pues comienzan a perderse, de manera progresiva, diferentes capacidades, tanto intelectuales, como físicas, comenzando a ser evidentes a partir de los 60 años. La Organización Mundial de la Salud define la vejez como el período de la vida en que el menoscabo de las funciones mentales y físicas se hacen cada vez más manifiestos en comparación con períodos anteriores."


          
En otro párrafo explica:  "En el  mundo actual existe un elevado y alarmante incremento de los trastornos mentales.  Los trastornos psiquiátricos suponen el 12,5% de las enfermedades de nuestro planeta.  El porcentaje de trastornos mentales sobrepasa al cáncer y a las enfermedades cardiovasculares.  Además, la depresión es ya la primera causa de incapacidades en el mundo."

  
Hace tan solo cuatro años, este hombre cano, mi abuelo, quien con su perseverancia y diligencia logró evitar tanto la caída del pelo como la gordura, aún estaba levantando pesas.  Y el día de hoy todavía conduce automóvil.
Hace tan solo un año, su querida esposa todavía se encargaba de todo en la casa ella sola:  lavado y planchado de ropa, cocina, limpieza, idas al mercado, costura, …
Sin embargo, ya hace 5 años que noté que era necesario invertir los papeles.
Estas dos maravillosas personas (padres de 3 hijos, abuelos de 8 nietos y bisabuelos de 11 bisnietos), que siempre estuvieron allí:  colocando una toalla húmeda sobre mi frente afiebrada, trayendo una bebida caliente para aliviar el cólico menstrual, o levantándose de la cama en la noche para auxiliarme en la carretera por un problema mecánico, ahora necesitaban que alguien hiciera por ellos lo que ellos hicieron toda su vida por sus seres queridos:  Llevarlos al dentista, a la farmacia, al supermercado, o simplemente a disfrutar un helado, o una carnita asada, o a visitar a un pariente que festejaba su cumpleaños o estaba enfermo.  Escucharlos, darles un consejo, enseñarles algo acerca de la nueva tecnología, compartir una película o sostener una plática importante para ellos.
Especialmente en estos últimos años he sido testigo de varias tormentas que golpearon fuertemente sus vidas (que no fueron las únicas, ni las primeras) y aceleraron el proceso de desgaste físico y emocional;  con todo, he sido testigo también del poder del amor y de su triunfo sobre el egoísmo, la desesperación, la tristeza, el odio, y tantas otras cosas que se presentan como solución fácil y rápida, no siendo nada más que el final absoluto de lo que un día fue, y de lo que pudo haber sido.
De no haber sido por su amor y apoyo en las etapas dolorosas de mi vida, tal vez yo tampoco estaría escribiendo este artículo.  El amor es una luz desestimada, una fuerza subestimada y un poder real menospreciado, porque tiene la capacidad de contrarrestar el frío invernal de la sociedad dirigida a amontonar posesiones, fama y dinero.

Los hechos demuestran que muchas personas al jubilarse o llegar a la tercera edad caen en depresión, mayormente si se trata de deportistas o artistas famosos.  Ya con este precedente muchos han tomado cartas en el asunto y han entendido el giro que hay que darle a las cosas.  (Véase el caso de Michael J. Fox, Elton John, Madonna, Juan Luis Guerra o Leonardo DiCaprio).

          Personalmente creo que más que sólo llenar nuestras vidas de actividades, lo que todos necesitamos es definir:  ¿Somos lo que somos por lo que hacemos o hacemos lo que hacemos por lo que somos? 
Mientras nos valoremos por lo que hacemos, vamos a tener grandes conflictos al verse nuestra capacidad alterada.  Y no tiene que ser por la vejez:  un accidente, una enfermedad, cambios económicos, …
Muchos casos de suicidio o muerte prematura por abuso de calmantes se deben precisamente a relaciones inestables, trabajos inestables, vidas conflictivas, y falta de paz y satisfacciones duraderas, en la mayoría desde su niñez, como en el caso de Kurt Kobain (27), Jimy Hendrix (28) o Anna Nicole Smith (40).  O desde su juventud, como: Elvis Presley (42), Freddi Prinze (23) y Vincent van Gogh (37).

Jamás en  mi vida había visto a mis abuelos tan enamorados.  El no poder estar ocupados en cosas triviales los ha obligado a enfocarse en las profundas, y valorarlas como nunca antes habían podido hacerlo.
            


Imagen relacionada

            ¡Cuán necesarios son el perdón y la ausencia de egoísmo para el crecimiento pleno del amor!
¡Cuán bueno es, a esa edad, saber que hay alguien a tu lado que sobe tu cabeza, que te traiga agua, que llame al médico; que te abrace y te hable con dulzura; que te escuche y recuerde contigo las alegrías de la juventud, y te haga saber que NO ESTAS SOLO!
¡Cuánta gente escoge la soledad porque decide no perdonar!  ¡Cuánta gente se aísla en su soberbia, prescindiendo de toda ayuda y compañía porque no tolera a otro ser humano cerca de ella!  ¡Cuánta gente se encierra en su impotencia!
Los estudiosos en la materia hablan de problemas depresivos desde falta de apetito e insomnio, hasta pérdida de la memoria, demencia o suicidio.
Otro artículo que ha estudiado la relación entre la depresión y el climaterio nos dice:  “Los cambios hormonales, no son totalmente responsables de las alteraciones de la salud mental en la mujer, quien se vuelve más vulnerable a factores de riesgo, sociales, familiares, de pareja y abuso de sustancia.”
“La triada cognitiva, que en el caso del depresivo se encuentra caracterizada por un estilo cognitivo negativo; es decir, una forma pesimista automática (inconsciente) de interpretar las experiencias, incluye: a) el concepto disfuncional de sí mismo -baja autoestima-, b) percepción negativa de sus relaciones interpersonales, y c) pronósticos fatalistas.
Los esquemas cognitivos o sistema de creencias del individuo incluyen recuerdos, valores, deseos, expectativas, reglas, etcétera. Forman un filtro a través del cual la persona matiza la percepción de sí misma, su realidad y el futuro. En la depresión se distorsionan las creencias, y se altera en consecuencia la percepción del individuo.
Es importante discernir entre conocimiento y creencia: el primero responde a la razón, a la lógica, a lo objetivo, mientras que la creencia, asociada a los afectos y a la emoción, es irracional y subjetiva.” (parte resaltada en “negrita” por la autora para atención del lector.)
                                                  Tomado de:http://sersame.salud.gob.mx/depresion_cap1.htm

Hay que ser muy cautelosos en cuanto a los “juegos emocionales” de las mujeres.  Hay que diferenciar claramente entre una mujer sensible y emocionalmente débil; sinceramente triste, sola o preocupada, y una que se hunde irracionalmente en sus propios sentimientos, negándose a abrirse a la dulce realidad que le sonríe con toda clase de cosas buenas: salud, amor, estabilidad económica.

¡Qué bueno es sembrar amor para cosechar amor!  ¡Qué bueno es prever para no lamentar!  ¡Qué bueno es cuidar nuestros hábitos y decisiones tempranamente, para alargar nuestra felicidad en este mundo!

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los día malos y lleguen los años (vejez), de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento.”  Ecl. 12:1
           
Esto fue lo que les sucedió a estas personas, que no tuvieron qué ni quién las sostuviera para soportar sus dolores y sus penas, y terminaron con ellas quitándose la vida o perdiéndola por exceso de antidepresivos, dejando sólo su recuerdo detrás de ellas:
 
-          Pedro Armendrariz, actor cinematográfico, de 51 años, por cáncer
-          Ernest Heminghway, escritor, de 62 años, Alzheimer
-         Tschaikowski, compositor, de 53 años, (se presume suicidio debido a ataques intelectuales)
-          Boyer, actor, de 79 años, sobredosis de antidepresivos debido a la pérdida de su esposa,
-          Luis Ocaña, ciclista, de 49 años, problemas económicos y Hepatitis C,
-          Emilio Salgari, escritor, de 49 años, problemas económicos
-          James Whale, director cinematográfico, problemas económicos, de  67 años
-          Primo Levi, escritor, de 68 años (su muerte aún es un  misterio no resuelto)

Varios estudios realizados en relación a la depresión en la tercera edad confirman que las causas más comunes para la depresión son:  enfermedades serias (cáncer, Alzheimer, etc.), falta de autoestima (sentirse inútiles o abandonados) y problemas familiares (separación, falta de contacto con la familia, etc.).
¿Cuántas de esas enfermedades que provocan tanta depresión son el resultado de exceso de alcohol o de tabaco, de una dieta desbalanceada, de exceso de trabajo, de desvelo o falta de ejercicio?


¡Qué bueno es vencer la hostilidad para poder abrazar lo bello de la vida aun en esa última etapa!    Tener una mirada dulce cerca.  Una voz tierna.  Ojos, oídos y manos comprensivas y compasivas:  Amor que no permite perderse en el dolor, (y no me refiero únicamente a un cónyuge).

Amor; su presencia o su ausencia hacen una gran diferencia.

“La súbita pérdida de productividad y la interacción social pueden hacer a una persona sentirse desolada e inútil para la sociedad …  no te lo tomes a la ligera. Ofrece tu ayuda a esa persona. … Muéstrale que te importa, escúchala, y dale esperanzas.
Si eres un familiar o un amigo, organiza a los otros familiares para hacer visitas regularmente, habla de los tiempos felices, haciéndole ver a la persona lo bonita que es la vida y lo que aún le queda por hacer. Esos sentimientos pueden cambiarse, …”                                                                Lukor.com
                                                                                                                                      

“Mary Woodrum, viuda de unos cincuenta y cinco años de edad, se mató esta mañana lanzándose desde su apartamento en una calle del norte de Chicago.  Antes de tirarse al vacío, había visto al conserje del edificio trabajando en otra ventana  a 9 metros de distancia, al otro lado del patio.  La señora Woodrum lo saludó con la mano.  El le respondió el saludo.  Y luego ella se lanzó a la muerte.  Sobre su bien ordenado escritorio, la señora Woodrum dejó esta nota:  “No puedo resistir ni un día más esta soledad.  El teléfono no suena. No hay cartas en mi apartado.  No tengo amigos.”  En el sexto piso de la misma casa de apartamentos de aquella gran ciudad vive la señora Jenkins, otra viuda.  La señora Jenkins dijo a los reporteros:  -Ojalá yo hubiera sabido que estaba tan sola.  La hubiera visitado. Hubiéramos podido ser amigas.-“
                                                                      Tomado del libro “De Mujer a Mujer”, de Eugene Price

Un día tú y yo estaremos allí. Envejeceremos, perderemos nuestras habilidades, cambiaremos de actividades, … ¡Qué no nos falte entonces quien diga:  Hoy quiero hacer por él o ella, lo que un día hizo por mí!
¡Qué no nos falten los buenos recuerdos y las memorias que llenen nuestros pensamientos y endulcen nuestro corazón en esa sala, en ese jardín, en esa mecedora o en esa cama, en donde podamos esperar con alegría y paz nuestra partida, para recibir con gran felicidad el premio que se nos ha de otorgar por todo mérito!  Y esa vida perfecta en la cual no existirán el dolor, la vejez ni la enfermedad.
Asegurémonos de llevar el amor con nosotros, a lo largo de todo el camino, para no terminar en una habitación llena de lamento, remordimiento o resentimiento, desesperación y desconsuelo.

El artículo de “Percepción de relaciones sociales en la jubilación” dice: “Siguiendo el modelo que la Teoría de la Desvinculación sostiene, las personas, se retiran de la sociedad por la ruptura de las relaciones sociales, por el cese de las funciones y por una reducción del compromiso con las normas y valores.
La vejez así planteada, puede percibirse como una pérdida, y esa ruptura en lo que respecta a las relaciones sociales, está determinada por la conjunción de una serie de factores tales como el alejamiento de las relaciones personales establecidas en el trabajo (con la pérdida del rol laboral), la carencia afectiva percibida en cuanto a la relación con los hijos (nido vacío), y la escasez en lo que se refiere a las relaciones con parientes y amigos que se van dejando por el camino como consecuencia de la distancia o la muerte. Así vista, la vejez, implica una transición negativa hacia la soledad y el desconcierto, de tal manera que para su adecuada adaptación las personas deberán reestructurar muchas de sus rutinas diarias y reorientar sus estructuras cognitivas y conductuales hacia patrones diferentes de comportamiento para una mejor integración y socialización en la etapa que están viviendo.”  (“negrita” y subrayado por la autora para atención del lector).

La vejez puede ser el tiempo de más paz para observar y disfrutar  lo logrado.  Y un tiempo de buena cosecha de lo sembrado.  Vivamos a conciencia para evitar tragedias que pueden ser evitadas, y vivamos dando lo que un día queremos recibir.

¡Disfrutemos cada etapa en su momento!  La vida tiene un orden perfecto, y sólo respetándolo lograremos felicidad verdadera y duradera! Enfoquémonos en todo lo bueno y desechemos todo lo negativo y destructivo.

¿Queremos amor?  ¡Demos amor!
¡Amemos!

Imagen relacionada

"Mantén tu mirada dirigida hacia la luz del Sol y no podrás ver la sombra."
                                                                                                                   Helen Keller



Canciones:
E. Humperdinnck:  "We fell in love"; "Just say I love her"; "How I love you"
Eric Camen:  "All by myself"
J. Mathis:  "I´m glad there is you"
J. Iglesias:  "Momentos"
Nat King Cole:  "All by myself"

                            La Perla de gran Precio
 


Todos la llevamos dentro,

muy allá en el centro.

Tememos;

del dolor huimos,

las lágrimas evitamos

y con ello el amor apagamos.



Es tan tierno, tan frágil, …

Cuidarlo no es fácil.

Es el corazón,

al que a veces dominamos con la razón.

¿Para qué nos lo habrá dado el Creador?



Fue única y solamente para el amor.

Por  eso no es de piedra,

pues ésta se quiebra.

Ni de hierro ni de madera.

No es para tratarlo de cualquier manera.

Es delicado y sensible,

pero invencible.



No se suponía

que entre orgullo, egoísmo y envidia anduviera,

sino siempre

rodeado de amor perfecto estuviera.

Es por ello que El mismo con tanto amor lo cuida,

dejándonos como prueba fehaciente

Su propia vida.

Nos lo dio del material más fuerte

que resiste hasta la muerte.



Tememos, sufrimos, lloramos, …

tantos sentimientos experimentamos.

Es que estamos tomando conciencia

del amor, la aún no descubierta ciencia.



El lo cuida;

con Su sabiduría lo guía.

Con toda ternura

lo llena de dulzura.

En el dolor

sobreabunda Su amor,

para que en el alma

gobierne Su calma.         


Su consuelo nos guía al perdón,

recordándonos: “tienes corazón”.

Es de carne,

no debes maltratarle.



Es fuerte y resiste,

pero sólo en el amor existe.



La piedra con el cincel  se quiebra;

El hierro se oxida y se dobla;

la madera se pudre, se quema o envejece,

pero el corazón, en vida eterna permanece.



Al corazón sólo uno le da forma,

el que cada día lo embellece y transforma.



La perla de gran precio,

para Dios de gran aprecio,

pues nada puede igualar su valor:

sólo ella guarda el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario